martes, 3 de junio de 2014

Wolfenstein: The New Order

NO ES TAN GUAY COMO PARECE

Ante todo, voy a ser amable contigo mi querido lector y te diré que habrá alerones (spoilers) en este artículo, pero serán pequeños, diminutos. Que conste que te aviso porque Wolfenstein es una saga que tengo en gran estima, aunque su calidad ande mermando últimamente. E intentaré ser (moderadamente) serio.

He podido jugar a Wolfenstein: The New Order en PC hace poco, y encima original. Wolfenstein: The New Order es una continuación del un tanto agridulce Wolfenstein que salió en 2009. Ha mejorado, sí, pero ha empeorado por otra parte.

Comenzamos con un espléndido tutorial  a bordo de un avión de artillería, manejamos a William BJ Blazkowicz, soldado de la OSA (el cuerpo de inteligencia anterior a la CIA) en un ataque suicida contra la fortaleza de nuestro archienemigo el científico nazi Wilhem "Calavera" Strass.
Todo en 1946, una linea de tiempo alternativa de la Segunda Guerra Mundial en la que los Aliados no logran aplastar a tiempo el tercer Reich alemán,  y parecen ir perdiendo...

Cuando Blazkowicz llega a la fortaleza de Calavera, todo está lleno de ingenios mecánicos como modernos aviones blindados a reactor, panteras autómatas y un enorme robot-centinela que anda reduciendo a cenizas a todos los yankis.

No se tú, pero yo ya estaba  babeando con el tutorial.

Bien, el tutorial concluye cuando caemos en una trampa, y al tratar de escapar de ella debemos elegir entre dos personajes que nos acompañaban cuál debe vivir y cuál muere. Pensarás que dichos personajes tendrán relevancia en la historia: para nada, su impacto es nulo.
Justo en el momento en que escapas, Blazkowicz es herido gravemente. Pero por suerte para él, es rescatado por una familia de médicos polacos y llevado a un sanatorio mental, convertido de por vida en un vegetal.

O eso parece, porque a los 14 años milagrosamente te curas, estando al 99,9% operativo para matar nazis, los cuales han logrado dominar al mundo tras la caída de los aliados.
Y aquí es donde comienza realmente el juego y también donde empieza a caer...

Empecemos por lo más directo y que más gusta al público descerebrado: los gráficos.
No, no son cojonudos, tal vez hayas mirado los requisitos mínimos en la caja del juego y te parezcan que sí:
Una cosa es exigir, otra es exagerar.
 
 
Te aseguro que  la mitad de requisitos son más falsos que las campañas electorales. Además de que Wolfenstein TNO no es una maravilla gráfica. A decir verdad cumplen lo suficiente aunque tristemente trae bugs molestos como una carga de texturas lenta incluso si tu ordenador es potente.

Pero si eres como yo, que tiene retinas hechas de cristal antibalas, los gráficos te la traerán floja.

El punto fuerte de Wolfenstein TNO es la jugabilidad: no es original, pero es exigente y libre de esas chorradas de asistencia de tiro, sistema de vida regenerativa completa... El juego quiere volver a la vieja jugabilidad de los FPS de finales de los 90, cuando tenías que buscar botiquines o los enemigos te agujereaban con facilidad. 

Hablando de vieja jugabilidad, el juego conserva los distintos niveles de dificultad como "¿Puedo jugar papá?" (para nenazas que sólo saben jugar a juegos mierderos de moda) o "Soy la muerte en persona" que es el equivalente a Dificil, pero no es el más jodido...

Han añadido detalles que no había antes en la saga como llevar dos armas a la vez (aunque tienen que ser la misma arma, no puedes llevar un rifle en una mano y en la otra una escopeta), deslizarte por el suelo mientras corres  o abrir cerraduras con ganzúas.
 También hay una especie de árbol de habilidades con el cual ir mejorando, pero lo más probable es que pases de él porque irás desbloqueando habilidades sin que te dés cuenta.

Los tiroteos son frenéticos, te vas a pasar todo el juego cosiendo a balazos nazis, perros, robots... o puedes ser letal y silecioso con los cuchillos y la pistola silenciada.
El juego es bestial, podrás destrozar de forma completa a tus enemigos: rajar gargantas, reventarles la cabeza, dejarles las costillas al aire, arrancarles las extremidades...

¿Enjuague bucal? Mejor hacer mascar plomo a esos fascistas

Lo malo es que aunque cuentas con un buen arsenal, es poco variado comparado con los anteriores (están las armas clásicas como el cuchillo, el rifle, las escopetas o la novedosa cortadora laser, pero echo de menos las maravillas que eran el lanzallamas y el cañón tesla...) pero que te resultarán eficaces contra los enemigos.

Por cierto, los enemigos en dificultad media te fundirán rápidamente a no ser que te manejes con coberturas. Y no se van a quedar quietecitos como patos de feria.

En definitiva, la jugabilidad es buena pero se podría haber aprovechado más si hubiera mayor variedad de situaciones, pues los escenarios son bastante mustios en su mayoría.

Otro aspecto que destaco es que el juego cuenta con extras,tesoros y archivos de información interesantes como lecturas,códigos para desbloquear modos de juego o grabaciones musicales de viejas canciones de los 60 pero cantadas en alemán.
 Por cierto, la banda sonora no es muy llamativa, pero acompaña bien a las carnicerías.

Ahora vamos a tocar el aspecto más severamente perjudicado del juego: la historia.
En los primeros Wolfenstein antes de comenzar una serie de fases o niveles, podíamos leer como un resúmen del avance de la historia o detalles sobre cómo abordar la misión o algunos diálogos entre personajes detallando los acontecimientos.  No destacaban para nada ni era necesario, justificaban lo suficiente el contenido del juego.

Aquí sin embargo tenemos cinematográficas insustanciales, personajes manidos e irrelevantes, situaciones burdas que dejan cabos sueltos, apariciones de escenarios que prácticamente sobraban. La historia de Wolfenstein TNO es extremadamente incoherente y poco concisa e insustancial: nos presentan una historia seria y dramática, pero debido a que no plantean bien ciertos elementos ni desarrollan lo suficiente los personajes para que tengan un peso argumentario, nos encontramos ante una historia mediocre.

Ese es el enorme error de Wolfenstein TNO: han intentado darnos una gran historia para  que nos sintamos atrapados por la visión de un soldado que sufre porque el mundo se ha convertido en lo que más odia, una opresión a la humanidad, y su lucha contra ese opresor que es el Nazismo. Pero se queda en una drama insípido, que se vuelve cansino y sin sentido. El juego se ve entorpecido gracias a ella.
Una historia menos elaborada, más sencilla y coherente incluso habría sido mejor.

Como dijo Yoda:


Ah, y sobre la rejugabilidad, no te vas a aburrir pues tiene alta jugabilidad, pero las  historias alternativas son prácticamente iguales y ni hay final alternativo (encontrarás un final realmente patético, te lo aseguro). El juego además, es breve, doce horas y explorando a conciencia.


Mi puntuación en el preciómetro (Precio que debería valer el juego/precio de salida del juego):

30€ sobre los 45€ que he pagado por él. No me han estafado, pero no cumplen lo prometido.


En resumen: Wolfenstein: The New Order es un FPS sin pena ni gloria, porta un orgulloso nombre pero le falta carisma y su historia es nula y mustia. Sí, ha hecho daño a la saga, pero no ha sido desatroso. Si hubiera sido más largo y mejor nutrido en cuanto a mecánica e historia, estaríamos ante una joya.

Ahora solo queda esperar como será ese nuevo Doom...
...me voy a masacrar otra vez al Ciberdemon del viejo Doom mientras espero.



 





domingo, 25 de mayo de 2014

Anuncios con niños

PUBLICIDAD CON LOS NIÑOS

Cada día, cuando encendemos la televisión debemos aguantar y 
digerir centenares de anuncios publicitarios, obras de trabajadores de marketing que despreciamos en su mayoría. Admitamos que es un mal necesario para que las cadenas sigan emitiendo sin cobrarnos (hoy en día en la televisión pública los anuncios son un aditivo que complementa una programación mediocre, haciendo que de más asco encender la tele, pasando a ser un aspecto sobrante que lo empeora).

Pero tras esta breve introducción pasemos al tema que interesa: aborrezco cuando  aparece un anuncio en el cual un o unos niños presentan el producto o servicio a estafar al consumidor.

Me da asco cuando veo un anuncio donde un padre, madre o una persona adulta y capaz recibe lecciones de un niño, demostrando el niño tener conocimientos superiores y por ende demostrando que sus recomendaciones sobre tal producto mierdoso de turno o cualquier chorrada de evento son opiniones expertas.

Haceos una idea del anuncio típico donde emplean niños:

Imaginemos que José Imbécil es un padre que acaba de salir de su mierda de curro, está hasta las pelotas, coge el coche y se marcha a casa. Él sólo piensa en la deliciosa idea de llegar lo antes posible , tomar un refrigerio con cierto contenido alcohólico y probar suerte con su cada vez menos agraciada mujer para tener una noche de sexo conyugal.

Llega a su hogar, agotado, se pone cómodo y se dirige a la cocina donde ve a un enano dibujando con plastidecores. José Imbécil recuerda lamentablemente que ese enano de mirada descerebrada es su hijo de seis año Pepito Imbécil. Le deja tranquilamente, se acerca al frigorífico, alza la mano para agarrar una birra y de repente:
-¿Papá, papá, qué tal en el trabajo?- Chilla Pepito Imbécil.
-Vengo cansado hijo- Contesta de forma lastimera José Imbécil

Entonces Pepito Imbécil suelta su plastidecor, se dirige al frigorífico y coje una botellita de aspecto desagradable, lo alza de manera que se vea el nombre del producto, y de su babosa boca surgen estas palabras:
-Eso es porque no tomas MierdaMiel, la mejor bebida energética del mercado. Su nueva fórmula incluye vitamina @ , L.Kaiser y el nuevo componente purificador Lax-Ante que ayuda a proteger tu cuerpo del cansancio y a llevar bien el día a día . Hazme caso papá, yo lo tomo y gano a todos los niños en el patio de recreo al fútbol.
Compra MierdaMiel y toma uno cada día. ¡MierdaMielízate!

Entonces José Imbécil, tras escuchar embobado cómo su niñito ha verborreado estupideces de marketing barato, suelta la cerveza y agarra una botellita de venenoso MierdaMiel, para acto seguido intoxicarse bebiéndola. José Imbécil no medita sobre lo que ha oído, sólo que su hijo le ha dicho que debe tomar MierdaMiel y debe obedecerle.

No cuestiona si se quedará diabético bebiendo un MierdaMiel al día, o por qué debería hacer caso a su hijo, el cual indudablemente es menos inteligente y consciente que él.

Es absurdo. Llego a estar en el lugar de José Imbécil y lo más probable es que calle la boca a Pepito Imbécil, le mande  a su habitación a hacer los deberes, y con la bebida alcohólica me marche a ponerme las botas con mi mujer.

Es por eso que odio la publicidad con niños, ¿por qué deberías hacer caso a un mocoso?  Pues al parecer funciona en la publicidad. Y no solo en la publicidad, también en la vida real: niños malcriados que imponen sus exigencias a sus papás sin ser cuestionados.

Me gustaría explayarme sobre los defectos que acarraen la nueva generación de padres e hijos que ha llegado desde haces un par de décadas en nuestra sociedad, pero lo explicaré algún día en otro artículo.

Pero por ahora, decir que la publicidad usando a niños como si de seres superiores fuesen, con capacidades más altas que  la  de sus progenitores; me hierven la sangre.

Quien sabe, tal vez veamos anuncios estúpidos como estos:

¿Qué será lo siguiente, dos por uno en abortos?
Ya lo verás: niños recomendado anticonceptivos a sus papás como si fueran expertos en la materia


¿Algún anuncio te molesta a tí también porque son dudosos, o simplemente no te gustan los niños? Cuéntamelo, mándame un correo a quimerusblog@gmail.com
Quien sabe, tal vez descubramos que en realidad eres un genio del marketing, o un infanticida.

Que no tengas que obedecer las chorradas que dicen los niños no quiere decir que tengas que ignorarlos. tienen voz, merecen ser escuchados



 

 

jueves, 8 de mayo de 2014

Asquerosos inmigrantes, deberíamos deshacernos de ellos

LOS INMIGRANTES SON ESCORIA

Vivimos en un país que atrae una enorme masa de inmigrantes, chupópteros malnacidos con intenciones oscuras en nosotros, los verdaderos ciudadanos patriotas. No saben respetar nuestras costumbres, e imponen su sucia y asquerosa cultura, y su irrespetuoso estilo de vida. Han traido el mal a nuestros barrios.
¿A qué se debe este iracundo ataque de rabia ante los inmigrantes? Pues todo comienza a partir de una anéctoca que me sucedió hace muy pocos días...


Estaba tranquílamente paseando por la calle, disfrutando del buen tiempo que hace estas últimas semanas. Los pájaros cantaban, la brisa acariciaba mi rostro, aspiraba el suave aroma de la primavera: si, era un hermoso momento el que disfrutaba.
Entonces distraido, acabé en lo más profundo de un barrio que me resultó muy familiar, pues antaño disfruté en mi infancia jugando y corriendo por estas mismas calles. Pero de eso fue ya hace muchos años.

Pero digo familiar porque, aunque fui capaz de reconocer el lugar, lo noté cambiante: ya no era tan esplendoroso como antes, ahora estaba grisáceo, enmugrecido y descuidado.
Algo había cambiado, no me gustaba el ambiente, no lograba acertar qué era exactamente, pero me sentía irritado. Así que decidí salir antes de amargar aun más los dulces recuerdos de mi antiguo hogar.

Me adentré por una callejuela, esperando atajar y salir lo antes posible, pero tuve un encuentro más que inesperado. Ahí estaban, cinco figuras erguidas, dichos dueños eran hombres sonrientes codeándose entre ellos mientras fumaban unos apestosos puros. Portaban maletines, iban elegantemente trajeados, llevaban relojes llamativos. Por su físico, sospeché que debían ser de otro país, pues su color no era habitual. Eran de piel más clara, y de pelo rubio.

Intenté pasar de largo, quería evitar a tan desagradable gente, pero me miraron, se dirigieron miradas de malicia entre ellos, y entonces uno se acercó a mí:

-Oiga tú, dame cinco euros. te prometo que te los devuelvo luego.- Sonó su asquerosa voz con su mierdoso acento. Ag, era un puto suizo. Le encaré, no iba a estar dispuesto a tolerar tal falta de respeto, no en mi país. Le contesté, de forma adecuada y respetuosa:
-Oye, no me andes mendigandome de esa manera dinero, no pienso darte un jodido duro desgraciado. Vienes aquí y carroñeas como el  buitre que eres, lárgate a tu puto barrizal y no vuelvas.

Sabía que iba a levantar reyerta. Pero tengo cojones más gordos y duros que dos petancas, y nadie me pasa por encima de la cara.
-Oiga tú, como no me des cartera te pienso ostiarte.

El guiri cabrón no se cansaba. Entonces cogí aire, le miré con furia, y grité:
-¡Atrévete mamonazo! Voy y os ostio a tí y a los perros de tus amigos so gilipollas mamón.

Entonces, se me abalazaron los cinco encima, todo fué caótico. Esquivaba las patadas cual guerrero ninja, soltaba ganchos y directos al estómago que habrían derribado muros. Logré arrancarle a uno de ellos su maletín, y se lo hundí en toda la cara como si de una cuña se tratara.

Pero cometí un despiste, uno de ellos se escapó, y aprovechó para coger su Porsche. Ví sus intenciones, pero no pude reaccionar, pues aún estaba sometiendo a los otros cuatro trajeados.

Entonces sucedió: media tonelada de deportivo impactó a más de 80 kilómetros por hora. Sentí escozor,luego un dolor horrible y agonizante en las costillas  y me desmayé.
Cuando desperté, estaba en el hospital. Por suerte, el impacto del coche no logró destrozarme ninguna costilla, pues soy un macho duro como el acero, pero me dejó unos buenos moratones.

Por eso escribo este artículo. Estoy cansado de esos inmigrantes que viene a nuestro país a quitarle el pan a la gente honrada para dárselo a sus familias en el extranjero. O infestar nuestras calles con sus salvajes costumbres. Cada día llegan miles y miles, desde sus Rolls Royces, sus yates, sus jets privados. Se pavonean con sus ridículos trajes de Giorgi Armani y Nike, infestan nuestros barrios con sus tiendas de productos electrónicos, no respetan nuestras tradiciones (aún más se atreven a decir que son "pintorescas" y las fotografían ¡sacrilegio!), se cargan nuestros negocios locales, imponen su cultura...

Han acabado con lo poco digno que quedaba en nuestro país. Son unos bárbaros canallas.

Por eso me he tomado la libertad de diseñar un plan para proteger nuestras fronteras y evitar su paso: un mapa situando las diferentes defensas para prevenir ser invadidos por inmigrantes


Como puedes ver, soy un cartógrafo muy habilidoso

En este mapa, he representado con diferentes colores los tipos de defensas  y su colocación en nuestra gloriosa nación:
-Rojo: en los pirineos se diseñará diferentes rutas para tener siempre a un equipo de helicópteros patrullas fuertemente armados vigilando desde el aire, dispuestos a reventar a tiros a cualquier gabacho o norteño que quiera colarse.
-Azul:  Es un ambicioso plan para crear una muralla de doce metros de alto y cinco de grosor con nidos de ametralladoras en lo más alto, procurando que nadie intente pasar por Portugal, seguro que esos maricas dejan pasar cualquier clase de escoria. También me he asegurado que en Gibraltar haya uno también: toda precaución es poca.
En naranja he dispuesto una linea de cohetes SAM antiaereos, combinandolos con patrullas de submarinos en color púrpura que impidan el paso naval. Esta buena combinación harán que las Canarias y Palma de Mallorca sean infranqueables. Además, en negro  he representado zonas altamente minadas con explosivos subacuáticos. Si te fijas bien, Palma de Mallorca (a la derecha del todo) está fuertemente protegida por mar y aire, es para evitar que lleguen alemanes a corromper a nuestra futura juventud patriótica.

-Verde :   he aquí la guinda del pastel, el Summum de la defensa anti-invasiones: una completa línea de fuego basado en versátiles cañones automatizados de gran calibre, con la capacidad de vigilar día y noche y de disparar tanto a embarcaciones como a vehículos aéreos sin descanso alguno salvo para repostar munición. 

En cuanto se cumplan, la entrada de guiris será nula, y acabaremos con el resto que quede dentro.

Soy todo un genio, ya no más guiris, ni culturas absurdas ni comidas asquerosas, volveremos a mejores tiempos. Seremos puros y superiores, purgaremos a nuestra sociedad de esas sabandijas asquerosas, nos libraremos de su fealdad.

Estoy seguro que mi idea será llevada a cabo es tan genial que puede que el Gobierno me contrate para ministro de Defensa.
Hoy, evitar que los inmigrantes siembren su decadencia, mañana, hacerles picadillo. Seremos los amos del mundo, viva España, ¡Muajajajajajaja!

En realidad, no tengo prejuicios xenofóbicos ante la inmigración, aún más prefiero tener más inmigrantes, sobre todo femeninas.



jueves, 24 de abril de 2014

La tauromaquia aburre

ASÍ QUE SE ME HAN OCURRIDO UN PAR DE CAMBIOS

Los toros, ese deporte estúpido, es un coñazo. En serio, ¿a quién le mola ver cómo un montón de mierda embutido en un traje de "luces" marcando su ínfimo paquete, y "armado" con una manta y una espada liquida de manera hortera a una mole cornuda y babeante a la cual han drogado y torturado para que muera con facilidad.

No, hay que meter cambios nuevos. Este deporte será para machos de piel endurecida y pocos escrúpulos. Fuera esas marujas y esos catetos retrógrados que suelen ser los públicos del ruedo, pues habrá sangre y visceras en todas las sesiones.

La idea principal es sencilla: igualar las condiciones entre el toro y el torero:

-Al toro no se le hará nada: saldrá a la arena lleno de furia y odio, sin cuernos cortados ni agotado, lleno de energía.
-El torero será lo que cambie radicalmente: irá desnudo salvo por unas botas de punta de metal, y sólo estará armado con  dos sables. Estos requisitos harán que sólo se unan los más avezados toreros, añadiendo una gran calidad al espectáculo taurino.

Así el toro y el torero estarán a la par, sin ropajes estúpidos y con dos armas punzantes cada uno. Y nada de asistentes y picadores. Sencillo, justo y muuuuuy divertido: empalamientos, decapitaciones, mutilaciones...
Otro factor a cambiar sería la plaza de toros: hacerla más grande y de color blanco para que se noten mejor las manchas de sangre. Sería hermoso: un coliseo lleno de masacre y emoción, ¡puro espectáculo!

Nada de mariconas, o se es un hombre o se va a llorar a otra parte


 Otros cambios que se me ocurren introducir mujeres en el ruedo (obviamente con el mismo equipamiento: sólo botas y unas espadas) a que demuestren que saben algo más que fregar. También añadiría otra variante para los días de fiestas especiales: un hombre, armado con una ametralladora de gran calibre y cien balas, debe enfrentarse a un ejército de 50 toros. 
¿Y por qué quedarnos ahí?: los San Fermines se harán con toros, toros que llevarán motosierras atadas a los cuernos para empapar de sangre y pasión al público. Luego los supervivientes tendrán derecho a matar un toro de la manera que quieran y comérselo a modo de recompensa por sobrevivir.
Hay un sinfín de posibilidades si eliminamos la moralidad humana.

Algún día la tauromaquia será un rito sagrado de verdad, no la fiesta lúdica pueblerina que es hoy en día.

Y se rendirá culto al Dios de las Becerras antes de cada combate