lunes, 3 de agosto de 2015

Noticia de primera mano: robo de extremidades en Filadelfia, USA

 Margarina News 


ASALTANTES MANCOS ULTRACATÓLICOS AMPUTAN MANOS TRANSPLANTADAS A NIÑO NEGRO

Por Johny Porculoni


 Ayer en el hospital Infantil de Filadelfia (famoso por la operación de transplante de manos a Sión Jarvi) acaeció un gran revuelo.

 Cuatro individuos vestidos con túnicas grises entraron en el hospital, según la recepcionista Jane Vergatosca "Presentaban todos una carencia física: a uno le faltaba un pie, a un par le faltaban la mano derecha, y uno andaba como si le hubieran dado un patadón en la entrepierna; además llevaban un par de cajas con regalos". 

Los susodichos individuos no pudieron ser identificados pero se presentaban como miembros de la "Hermandad de los recortados apostólicos romanos" y deseaban felicitar a Sión Jarvi por su operación. El escándalo estalló cuando los miembros de tan extraña hermandad entraron sin permiso en la sala del paciente, y uno de ellos de la caja-regalo sacó una jeringuilla llena de sedante.

La hermandad agarró a Sión, lo anestesiaron y desenvolvieron herramientas de carpintería, procedieron a amputarle las manos rápidamente para después huir con ellas al grito de "¡Castigo a la abominación, antinatura, fruto del diablo!". Apenas encontraron resistencia, pues la mayoría del personal médico estaba en la sala de Juntas contestando la rueda de prensa. 

A la salida del hospital, al policía Joe McAlvo se le interrumpió su almuerzo de donut con glaseado de fresa al chocar con uno de los miembros de la Hermandad de los recortados apostólicos romanos. El policia McAlvo reaccionó furiosamente pero uno de los ladrones le asestó un swing con un muñón que le noqueó. Acto seguido los miembros huyeron y no se sabe ni rastro de ellos. Un despertado Joe McAlvo responde a nuestras preguntas:

Margarina News:¿Cuál es su opinión respecto a la huida de la Hermandad de los recortados  sr. McAlvo?¿Y sobre el pequeño Sión Jarvi?

Joe McAlvo: Son unos jodidos desgraciados, jodidos católicos mira que joder el orden público a un agente de la ley tan respetable como yo. Esos jodidos chiflados no deberáin joder a un buen protestante como yo joder.

Margarina News: Si bueno pero respecto a Sión Jarvi..

Joe McAlvo: Ah lo del mocoso, mira me parece una pena pero es lo que les pasa a los negros, se creen los más chulos pero son alimañas y las alimañas se joden entre ellos, haber sido más cuidadoso.

Margarina News: ¿No cree usted que en realidad si hubiera estado más capacitado podría haber evitado el asalto?¿Cómo es posible que unos individuos con una fisiología lejos de un pugilista puedan haberle dejado KO al instante?

Joe McAlvo: Uh eeeeh...Sin comentarios.


La investigación está siendo llevada por el Departamento de Policía de Filadelfia (manteniendo fuera del caso al agente Joe McAlvo).

La victima, Sión Jarvi, declara "Buaaaaah, yo quería ser prestidigitador, buaaaah" ante la pérdida de sus nuevas manos.
Pobre Sión, desde el diario Margarina News le deseamos lo mejor y esperemos que las manos le crezcan si no consigue otras antes.






¡ULTIMA HORA!


SE DESCUBRE PLAN SOBRE  ROBO DE EXTREMIDADES: IMPLICADOS MERCENARIOS Y MULTINACIONAL ALIMENTICIA


24 horas después del robo de las manos de Sión Jarvi en el Hospital Infantil de Filadelfia, una cámara de seguridad graba enfrente de un McDonald's un intercambio suculento.

Un gerente de McDonald salía del local a la calle con un maletín y una picadora de carne encendida sobre un carrito. Cuatro individuos vestidos con túnicas tropezaron de manera fortuita cerca del carrito, uno de ellos soltando de forma muy accidentada dos diminutas manos en la picadora de carne (por supuesto, las manos quedaron hechas picadillo).

 El gerente en un acto de defensa, arrojó a la mano de uno de los individuos el maletín. Acto seguido los individuos huyeron. 

A unas manzanas del intercambio un equipo SWAT entró en un piso franco donde se perdió el rastro de los supuestos ladrones. A pesar de que no se halló a ninguno de los asaltantes ni sus ropajes y el maletín, encontraron modelos de maquillaje FX de muñones y libros de interpretación de drama junto a propaganda religiosa. Además se hallaron restos de ceniza de lo que parece ser un contrato de una entidad paramilitar firmado por representantes de la empresa McDonalds, pero el resto ha quedado ilegible.

"Nosotros no somos culpables de nada, fue una casualidad que uno de nuestros directivos deslizase accidentalmente su bolígrafo sobre un contrato tan fraudulento" afirma Ronald McDonald, jefe de relaciones públicas de McDonald's

McDonald's actualmente está teniendo conversaciones privadas con el Departamento de Policía de Filadefia. Sólo se sabe que en una semana McDonald's estrenará una edición limitada de la nueva Big MaKKK Confederate Pride, una prometedora hamburguesa con el mejor sabor sureño sólo disponible en Alabama.





lunes, 6 de julio de 2015

Felino onírico

Todo comenzó con un simple mensaje.


Un buen amigo mío había mandado a distintas personas (entre las que me incluyo) una llamada de auxilio. La susodicha solicitud de socorro explicaba una situación muy común en millones de lugares del mundo: había encontrado una cría de gato, un gatito apenas de una semana abandonado sin madre alguna, bendecido y maldito a la vez por la amoral Naturaleza. Obviamente mi amigo quedó presa de la ternura, algo que a muchos les pasa incluso a mí, y decidió acogerlo en su hogar.

El problema es que mi buen amigo no dispone ni del tiempo ni de los medios y condiciones como para poder criar al gato, y por ello  socorre ayuda externa capacitada para la manutención del gato.

La primera idea que pasó por mi cabeza fue que el susodicho gato tenía toda las de palmar, pero decidí que sería más apropiado dirigirme a la casa de mi buen amigo para hablar mejor sobre el asunto y adquirir más perspectiva.

No sé por qué tome esta decisión, pero me dirigí al coche no sin antes llevar una caja de zapatos con una toalla suave dentro, un forro para las manchas de heces y orina (era meramente una bolsa de plástico) y agujeros en la tapa. Además me llevé algo de agua y leche embotellada.

"Qué absurdo, es como si me fuese a llevar al gato, si ni siquiera yo puedo tener gato"

Pero a pesar de que mi mente mostraba toda razón por la que no podía acoger mininos, me dio igual, seguí adelante.



Llegaba a la Vieja ciudad, me dirigí al casco antiguo a la zona del barrio cerca de las orillas del río donde vivía mi buen amigo. Bajo un abrasador Sol aparqué y bajé del coche con la caja bajo el brazo. Llamé a la puerta, mi buen amigo se alegró de verme y más aun tras observar que traía una caja condicionada para llevar al gatito.

Hablamos de trivialidades que no logro recordar bien, me preguntó si querría comer algo (propuesta que rechazé amablemente), y cómo no, me habló del gato y sus fallidos intentos de encontrarle familia. Me lo enseñó en una caja de frutas con mantitas, no lograba distinguir la raza, ni siquiera acertaba en el color, era como una especie de gris anillado pero de una gama que no lograba acertar, tenía el vientre pálido y de un color poco certero, orejas subdesarrolladas de tonos oscuros que escapaban de cualquier paleta de colores existente y los ojos cerrados (y apostaría a que si abriese los párpados tendría unos iris desconcertantes).

Mi buen amigo hizo la pregunta del millón: "Entonces, ¿sabes de alguien que pueda quedárselo o tú y tu família os lo vais a quedar?"

Mentí y le dije que me lo llevaba. Deposité cuidadosamente al felino en mi caja de zapatos, mi buen amigo alegre por saber que el felino tendría un futuro feliz me dió profusamente las gracias, no sin antes proporcionarme algo de leche especial que había comprado en una tienda de mascotas.

Con un brazo cargando con delicadeza la caja-casa del gatito y en la mano la leche especial para gatitos, me dirigí a mi coche. Abrí y esperé a la sombra a que el coche se ventilara para que el gatito no se asfixiara por el aire recalentado. Guardé la susodicha botella de leche gatuna y detrás del asiento de copiloto acomodé suavemente la caja de zapatos.


Arranqué el coche. Pero de repente mientras conducía mi mente, como si de un as en la manga se tratara, o simplemente un capricho nostálgico fuese, me arrojó un recuerdo sobre un acontecimiento acaecido hace años...



Era simplemente un mero puberto, un preludio adolescente que pedaleaba su bicicleta por la urbanización donde vivía volviendo de un trayecto de comprar el pan que portaba en una bolsa de tela  a la espalda para mi comodidad. Movía mis piernas a toda velocidad disfrutando de la brisa y del sol radiante que cálidamente tocaba el asfaltado de la calle rodeado de casas de diferentes estilos y diseños. Mientras pasaba por una pequeña iglesia, ví que intentando escapar de las vallas un ente anaranjado.

Me bajé de mi bicicleta, me dirigía la valla y pude atisbar que era una cría de gato, un gatito con apenas 3 semanas de un vivo color naranja a rallas y de ojos verdosos que me miraba con un abismal cariño. Mi cuerpo era abrasado lentamente por la enternecedora radiación que despidía  el gatito. Miré alrededor si estaba su madre en algún lugar, siendo negativo el resultado

El gatito maullaba en busca de mis mimos, yo me acerqué para sacarle de la valla con mucho cuidado, como si de un cirujano fuese realizando un transplante de corazón. Sentía su pelaje caliente regocijar al tacto de mis manos y cómo el gatito intentaba corresponderme con gestos de amor y aprecio. Le examiné detenidamente en busca de alguna herida, y saqué  en conclusión (a pesar de un naturalista nulo) que el gatito estaba sano y era hembra.

Comencé a acariciarle la panza a la gatita, planeando la vida con ella, la empezé a llamarla Damisela pensando que sería un nombre de su agrado. Pero recordé que en mi familia no podía tener gatos debido a la alergia de mi madre. Pero me daba igual, vaciaría un cajón de mi armario, lo acomodaría, reservaría algunos trozos de alimento de mi desayuno, comida, merienda y cena para sustentarla. Cuando creciera buscaría alguna casa abandonada en la urbanización, la soltaría en la parcela con unos platitos de agua y pienso y la iría a ver todos los días.

Mientras planeaba su crianza furtiva, cogí a Damisela y la guardé en la bolsa de tela donde llevaba el pan, con tal precaución como si se tratara de mi propio retoño.

Conducí con cuidado la bicicleta. Cuando llegué a casa y abrí la puerta de la parcela, intenté entrar con mucho sigilo, pero tarde, me gané mi primer testigo.

"Hijo, ¿qué llevas en la bolsa de pan que se mueve?" Preguntó mi padre que se hallaba cuidando las plantas. Avanzó serio hacia mí, abrió la bolsa de pan y observó su farináceo contenido en combinación con Damisela, que jugaba con las garras a arañar la bolsa. Mi padre, enfadado, me advirtió sobre la imposibilidad de tener gatos en casa, que no podía ponerme a recoger animales así por las buenas de las calles, y que regresara a donde había cogido a Damisela y la dejara .


Consternado de lo sucedido, seguí todo lo dicho por mi padre, que a pesar de tener razón me hizo sentirme herido. Pedaleé con la bolsa donde Damisela jugaba. Llegué de nuevo a la iglesia, me acerqué esta vez al portón rejado de la valla, y con profunda tristeza y lentitud deposité a Damisela en suelo "sagrado". Me marché pedaleando a toda prisa a casa para no contemplar la posible reacción de sonidos reclamando atención de Damisela.

No recuerdo qué fue de ella, ni qué me sucedió las horas siguientes después de su abandono.



Y ahí me hallaba, recordando tiempos pasados sin motivo aparente, bajo un puente a la orilla del río. No sabía exactamente cómo había llegado ahí, supongo que conducía inconsciente.

Me bajé del coche, cojí la caja de zapatos con el gattito, y me senté al borde de la orilla a contemplar las aguas de marrón verdoso que ahora eran un río.

Abrí la caja, ví al gatito durmiendo plácidamente a pesar de  su respiración acelerada. Me era una pena saber que no tenía medio alguno de sobrevivir, no sabía qué acto piadoso podía realizar.


Una idea recorrió mi aturdido cerebro.


Miré a mi alrededor, no había nadie, sólo yo, el gatito y despojos de pescas tales como latas de maiz, pedruscos amontonados para uso como soporte de cañas y sedales de pesca cortados producto de la torpeza de algún pescador, sin olvidar restos de basura y barro por todos lados.

Levanté la bolsa de plástico de la caja, saqué al gatito y lo deposité sin despertarlo dentro de la bolsa de plástico. Cierro la bolsa, cojo una piedra y un poco de sedal. Nunca se me han dado bien los nudos, pero apaño un ancla primitiva con la piedra y el sedal y lo ato a la bolsa.



Levanto la piedra, consciente del peso de la piedra y del gatito, y lo arrojo con fuerza a lo lejos hacia las profundidades del río. La piedra logra romper la superficie parduzca del agua y se hunde con su único tripulante gatuno. Veo  cómo la bolsa se desliza en sentido de la gravedad como una batisfera llendo al fondo marino, generando pequeñas ondas en el agua y burbujeos. Las ondas se extienden hasta casi desaparecer en segundos, las burbujas vienen en grupos más reducidos...


Entonces una idea, más desproporcionada que la anterior, recorre los laberintos de mi mente.
Salto hacia las aguas cenagosas, siguiendo el epicentro del impacto de la piedra, comienzo a sumergirme con fuerza pero con dificultad en un torrente espeso y húmedo. Mi cuerpo se desliza de forma sinuosa, los pulmones hacen un esfuerzo por mantener su consistencia, mis brazos se desplazan como si fuesen remos orgánicos, siento que mi piel se convierte en un bulo entre mamífero acuático y escualo. Logro abrir los ojos sin sentir dolor, pero solo veo flotar inmundicia.

Llego al fondo lodoso del río, lleno de piedras pulidas y troncos hinchados, tanteo y tanteo en busca de un tacto a oquedad blanda. Lo encuentro, pero además tiene un nucleo duro pero flexible. He encontrado lo que buscaba, inicio un ascenso a la superficie con la mercancía que tanto esfuerzo intenté hundir.


Llego a tierra firme en los cimientos del puente, empapado en cieno tóxico, suelto la bolsa, está resbaladiza y no logro abrirla así que la intento desgarrar con mis uñas.

Entonces, mientras forcejeo la bolsa, los recovecos de mi sufrido cerebro se inundan completamente por una idea, la más radical que se me ha ocurrido de todas las ideas en los últimos momentos.



 Logro abrir la bolsa. Dentro se halla un poco de agua sucia y el gatito empapado por porquería negruzca, con todos los pelos greñosos y las diminutas fauces abiertas. No para de maullar de manera lastimosa, desconcertado de todo lo sucedido.

Saco al gatito de su ex-ataud acuático. Lo sostengo entre mis manos, comienzo a limpiarlo de toda mugre acuosa. Ya limpio pero aún mojado, comienzo a aplastar su torax. Ahora el gatito procede a  aullar dolorosamente. Sonido como de ramitas crujiendo resonaron, ví cómo su vientre se hinchaba por el esfuerzo de sus visceras a resistir la presión de mis sucias garras. Pero tarde, su panza se rajó, organos digestivos comenzaron a asomar, acompañados de músculos retorcidos, sangre, corazón, parte de los pulmones atravesados por fragmentos de costillas. Aún así el gatito continuaba maullando en agonía, cómo su cuerpo destrozado, mutilado, descuajeringado seguía haciendo un último esfuerzo por lanzar esos maullidos en busca de una ayudaque nunca llegaría.

Entonces comencé con mis fauces  a arrancarle la piel de la cabeza, a recortarle las orejas, a curtirle el rostro, sentía cómo sus últimos instantes de vida vibraban a través de mis colmillos. Empecé a despojar de carne la superficie del cráneo, despojando de toda identidad y vida al gatito. Apreté el cráneo suavemente entre mis incisivos y tiré con fuerza hasta arrancarle en un eterno adios de su cuerpo. Me relamí la sangre tanto de las manos como del cráneo del gatito con una sensación que rozaba la lascivia, lo obsceno.

Arrojé  esta vez para siempre el cuerpo machacado a las aguas de las que había surgido en un macabro renacimiento. También tiré la leche de gato, formando un ingrediente más en el crisol que era el lecho contaminado del río.




Ahora he vuelto a casa, llevando conmigo el cráneo totalmente limpio del gatito.

Lo miro, disfruto de su tacto amarfilado, de su morfología que a pesar de estar escasamente desarrollada es atractiva a la vista. Pero si lo miro fijamente durante unos instantes más, mi cerebro se llena de pensamientos: ¿por qué fui a recoger al gatito si acabaría arrojándolo?¿Por qué me pringué yo siendo el que le iría a sacrificar si podría haber sido otro el que lo hiciera? ¿Por qué me zambullí en su rescate para luego darle un destino brutal y sanguinario?¿Qué sucederá ahora si me ven con este cráneo?¡Cómo reaccionaría mi buen amigo si supiera que le he "robado" un gatito, un extraño pero inofensivo gatito que nada tenía que ver con él, que apareció así sin más en la Tierra para luego acabar muerto por mí!


Ahora me veo como un ente antropomórfico supremo, un monstruo-deidad que se ha cobrado su sacrificio de forma caprichosa. Pero me debato entre dos grupos de sentimientos sin saber cuál de los dos es más doloroso o contradictorio:
tristeza y lástima por aquello que nunca pude disfrutar, regocijo y éxtasis por un acto sucio y gratificante.

lunes, 29 de junio de 2015

Quimerus en la Gamergy

QUIMERUS EN LA GAYMERGY



El fin de semana pasado marché a la Feria de Ifema en Madrid para asistir a uno de los mayores eventos videojugabilisticos de España. Marchaba con una mochila llena de galletas, jamón y ocho CDs con Dwarf Fotress grabado en su interior, hacía calor, todo estaba lleno de gente sucia y maloliente en el Metro, mi escroto se hallaba en un interno estado de ebullición como si de un reactor de fusión  nuclear se tratara.

Pero avancé sin tregua alguna hacia el Campo de las naciones.



















Antes de la entrada docenas de repartidores de folletos propagandísticos me asaltaron: conciertos mierderos de la banda sonora de Zelda Ocarina of Time, cursillos sobre edición de minecraft con famosillos de turno de twitter que olía a timo, papel higiénico en forma de periódico...

Cuando logré entrar en la Gamergy, más propaganda me asaltó: revistas de PlayStation donde SONY te intentaba convencer de que volver a pagar por jugar en internet merece la pena ,catálogos de PCs donde no aparecía ni un solo precio (aunque seguramente sean números de cuatro cifras), códigos regalo de G2A de un euro para alquilar juegos por Steam...


Pero al fin tras pasar toda esa aduana ciberpropagandística me hallaba en las entrañas de la Gamergy, un festival de luces borrosas, prepúberes imberbes codeándose con moles treinteañeras, tipejos disfrazados malamente de Mario o Ezio Auditore, magnates maliciosos orquestando la presentación de su último producto audiovisual, algún que otro popular usuario de Youtube posando para ser fotografiado, sin olvidar de una colosal proyección del exageradamente famoso League of Legends...


Algunos simios ven futbol, otros se deleitan viendo otros simios en partidas 5vs5



















Abrí mi paquete de galletas procediendo a reestablecer los niveles de azúcar en mi ponzoñosa sangre, alguna mano ajena intentaba abalanzarse sobre mi vituallas, sumándose ipso facto a mi organismo de un centelleante bocado.


Guardo las galletas, entre toda esa marejadilla de gente me dirijo a un cubículo blanco donde en su interior hallo montañas y montañas de periféricos de ordenador a precios desorbitados, acompañados siempre por el mismo lema donde se prometía la victoria en la batalla (suponiendo que unos cascos ProGaming Xtreme sean en realidad una Excalibur camuflada).


Incluso encontré mierda como esta:





















E incluso esto:



Me cuesta creer que la gente pague sumas desorbitadas por unos miserables vidrios de botella



















Después de alejarme de ese Emporio electrónico, paseé por la colosal plaza lúdica que era la Gamergy adentrándome en todo espectáculo que hallaba:  campeonatos de Smash Bros, alguna que otra pequeña actuación de cosplays del ya requemado League of Legends, juegos de rol en ese clásico formato de tablero en mesa donde la gente jugaba a Magics, Catan y creo que logré atisbar a unos caballeros jugando una variante de Dragones y Mazmorras...

Hallaba también decenas y decenas de PCs donde la gente, como no, jugaba al League of Legends (maldición, es la nueva cocaina), exposiciones de la nueva (valga la redundancia) New Nintendo 3DS donde se podía jugar a Pokemon, Xenoblade o Zelda, una proyección del ¿decimotercer? Call of Duty que ha salido en menos de 15 años, acompañado por una hueste de descerebrados deseosos de probar lo mismo de siempre, algún que otro evento donde podíamos ver a Meristation ofeciendo jugar al nuevo Batman o simplemente haciendo propaganda, o SONY intentado impresionar al público con un catálogo un tanto repetitivo...


¿Por qué jugar a Pokémon Rubí en Game Boy cuando puedo volver a pagar por jugarlo en New 3DS




















La exposición de SONY fue un éxito...



















También me tropecé con alguna cara conocida, como Batman y Robin (suponiendo que midan 2 metros con 20 cm) o al campechano de Outconsumer rechazando amablemente galletas de sus fans, al cual le robé un autógrafo y le entregué un CD de Dwarf Fortress...


Cierto, en la Gamergy me dediqué a repartir 8 copias del supremo, magnífico, brutal Dwarf Fortress (algún día hablaré largo y tendido sobre él) generosamente a todo aquel con el que tropezaba:


LISTA DE CAPULLOS QUE RECHAZARON DWARF FORTRESS
 -Una mole tragadoritos que durante horas no paró de ver un bucle de Call of Duty ("No quiero viruz")
-Una princesa Peach con cara de circunstancias y con un corsé tan jodidamente apretado que apenas cabía su columna vertebral


LISTA DE MEGAHEMBRAS Y ULTRAMACHOS BENDECIDOS POR DWARF FORTRESS
- Un tal Sr Liezzan (aunque se rumorea que un franchute se hizo con el juego en realidad)
-Pep Sánchez, jefe redactor de Meristation (me miró extraño al ver que el disco no llevaba 10€) 
-Un estratosférico Batman, le prometí que Dwarf Fortress es lo jugaba Alfred en la batcueva
-Outconsumer, quedó sorprendido, espero que sea capaz de superar su torpeza y jugarlo
-Un tío de casi dos metros tanto de alto como de ancho, acompañado de una señorita de aspecto simpático. El susodicho individuo demostró ser enrollado y tener muy buen gusto videojueguil manifestando en su camiseta cierto fervor por Dark Souls y Solaire
-Una chica de inevitable atractivo
-Cierto ente misterioso de cuyo nombre ni rostro tengo recuerdo
-Cierto aficionado al metal, poseedor de un amuleto de The Witcher y excelentes tatuajes en la mano salidos de Dishonored y Bioshock


Qué más decir, estuve jugando al Alien Isolation en un PC Masturb Race a 1080p y 60 fps pero con una tarjeta de sonido disfuncional (todo mudo, perdiendo todo su encanto esta joyita del género survival), probé una partida multijugador en Splatoon con una WiiU hortera de manejar, machacando al equipo rival azul y ganando un poster enorme del susodicho juego (por el otro lado era un poster de Smash Bros/Mario Kart), digerí hectolitros que repartían los conductores de una Pick Up-nevera gigante de Mountain Dew, fuí a ver combates no tan sanquinarios (ay la censura) del Mortal Kombat X, me  llevé una gorra de buenos materiales (cómo no, me lo lleve por la gorra, sin meter ni un duro y saliéndome este redundante pareado), ví los cuartos del final del en-todos-los-sitios League Of Legends sin ver diferencia entre cada partida...



En fin, fue una gran experiencia, conocí gente guay, me cachondeé de todo lo cachondeable y gorroneé alguna que otra cosilla.


La Gamergy es un lugar cojonudo, volveré, con más ansias que nunca. Y espero veros allí cabroncetes...

lunes, 4 de mayo de 2015

La alucinante Bibo burguer

Encontrábame con unos amigos (en efecto, que sea un caníbal reprimido no me hace un ser asocial), paseando por unas conglomeradas calles en pleno centro urbano cuando de repente, mi tracto digestivo empezó a gorgotear fluidos biliares: era clara señal de apetito y necesidad de nutrirme.

Por suerte, mis acompañantes también tenían a sus tractos digestivos exigiéndoles comida, así que me ahorré el esfuerzo de recurrir a alocadas amenazas para coaccionarles a comer inmediatamente.

El lugar a escoger: un sucio, mugroso, pestilente y abarrotado McDonalds. Estaba enfrente del local, cegado con cierto dolor ante esa "M" antinatura y amarillenta y dudando de entrar, pues soy reacio a McDonald y la mugre que llaman "hamburguesas". Mis amigos, estaban dispuestos a asumir el riesgo de intoxicarse así que les acompañé en caso de que alguno necesitase atención fúnebre. Me fijé entonces entre los chillones carteles de propaganda y los mocosos prepúberes exudando hormonas, una promoción: la Grand McExtreme Bibo.


Ante aquel nombre tan rimbombante y extremadamente gay, me quedé prendado. Necesitaba una, anhelaba una, mataría por una.

Me aproximé al mostrador, donde una dependienta  atareada y con el rostro demacrado me atendió. Yo, como buen cliente, pregunté con cortesía:

-Buenas, quiero esa hamburguesa con pinta cojonud..
-Calla coño, espera- Dijo la dependienta. Entonces, vi cómo se agachaba bajo el mostrador para instroducirse con fuerza lo que parecía ser caspa por la nariz.-Aaaah, si claro, la hamburguesa Bibo de marras, ahora va.

Y en un pis pas, la dependienta me trajo una sudorosa y caliente bolsa de papel con estampados dignos de dibujos coreanos. El aroma que desprendía era extraño pero embriagador. No podía esperar más: necesitaba probar ese gourmet genérico que tenía entre manos.

En efecto, la hamburguesa eyaculó al verme



















Lo cogí entre mis manos. El pan tenía  tacto a madera, y por su aspecto estoy seguro de que realmente estaba hecho de la leña de los crematorios de algún campo de concentración nazi.


La lechuga tenía aspecto de plástico barato, al igual que la cebolla. La carne parecía un hígado disecado en asfalto, probablemente hecho con el cadaver de algún perro atropellado.
Y rezumaba una amarillenta loncha de queso, acompañada de un inmiscuible líquido blancuzco de extraña naturaleza.


Dirigí pues la hamburguesa a mi amenazante mandíbula, y con mi musculosa dentadura, arranqué un pedazo.
Comenzé a masticar violentamente tan dudoso manjar, paladeé la carne, hallando matices pestilentes, relamí los vegetales sudorosos... y súbitamente exclamé:
-Ostia puta, esta salsa es de setas alucinoglglglglgl...



Por mi barbilla inerte empezó a gotear una saliva macilenta. Todo a mi alrededor empezó a desvanecerse.



Estaba todo oscuro, intentaba dar pisadas a un suelo indistinguible del fondo. De repente, ante mis narices se me presentaba una montaña de fastuosas proporciones, de laderas rojiblancas, y destacaba una cima compuesta por un águila calva pero de espesa y colosal barba. El águila dirigió su mirada cual foco escogiendo un concursante en un plató de TV.

-Hey jodeputa, hora de probar el sabor de la libertad- graznó la montañosa águila.


Acto seguido extendió unas poderosas alas huracanando el ambiente, su frondosa barba me absorbió como si de un agujero negro de propiedades extrafísicas fuese, me transportó por un túnel de sabrosas imágenes y coloridos sonidos jamás imaginados por ser humano en la Tierra.

Entonces aparecí sobre un ring, desafiando así toda norma literaria si es que alguna vez ha habido una.
A mi alrededor veía un público compuesto por monjes shaolin sedientos de sangre, platicando ruidosamente.
Entonces en medio del cuadrilátero  surgió un diminuto árbitro, empuñando un micrófono como si de un lucero del alba fuese, y se dirijió al público:
-Daaamos y caaaballeraaaas, hoy auditamos el combate del milenio. Un combate de fuerzas cósmicas sin igual, sin amaños, sin tediiiooooooooo. A mi izquierda tenemos a nuestro visitante, con un peso de 1013 toneladas, puro concentrado de titanio,napalm , huesos y deuterio enriquecido..... ¡Quiiiiiiiimeeeeruuuuuuus!


Los monjes shaolin estallaron en ovación, yo automáticamente me moví con pesadez al centro del cuadrilátero.
 El árbitro volvió a hincharse el pecho, literalmente, hasta convertirse en un zepelín del 3er Reich lleno de megáfonos.

-Y en la eeeeeesquina derecha tenemos al mítico, al leyenda de leyendas, un  hombre salido de la norteamérica profunda, jamás ha conocido derrota alguna, imitado por unos, plagiado por otros, inigualado por nadie: ¡Rooooooooocky Marcianooooooooooooo!

En efecto, enfrente mía se acercaba el archifamoso peso pesado  que jamás fue noqueado, Rocky Marciano. Me miró a la cara, yo le enseñé mi dentadura llena de clavos y dientes, él no hace ningún gesto porque su rostro es un patatal de cartílagos y coágulos.


Entonces, del fascista Zepelín surge un oficial de las SS sentado en un trono de calaveras, levanta el brazo y grita:

-Atención Kombatientes, a sus esquinas. Las reglas son sencillas: ¡Kombate a muerte!


Entonces las campanas del apocalipsis sonaron, dando la señal de inicio. Adopté la postura de defensa, pero Rocky Marciano ya estaba machacándome el costal derecho como si su mano fuese un martillo pilón. Yo intentaba esquivar y aguantar sus golpes, intentaba ver donde acertarle, pero los esquivaba con rapidez.

Entonces me arriesgué. Mientras Rocky Marciano realizaba una especie de swing inclinado hacia abajo con su diestra, yo con mi zurda realicé un uppercut supersónico dirigido a su mano derecha.

El impacto habría sobrepasado el límite de la escala Ritcher. El guante de boxeo de Rocky Marciano se hinchó como un globo, y estalló en una lluvia de hemoglobina y huesecillos  astillados. Pero mi puño no se detuvo: atravesó su muñeca,  despedazó los tendones que unían el cúbito y el radiocon la mano, ambos se alejaron entre sí degarraron la piel del antebrazo y formando una tétrica ballesta con los músculos arrastrados.

Pero mi puño siguió, no paraba, y además de aplastar  el húmero de Rocky Marciano, se llevó por delante su omoplato sin antes incendiar su torax por fricción.

Claramente había derrotado a  Rocky Marciano, el cual  se retorcía por el suelo mientras sus pulmones ardían. Yo sin embargo empecé a ascender, es como si mi puño fuese la cúspide de un cohete; porque en efecto, mi puño era la cabeza de un cohete, mis pies propulsores al rojo vivo.

Ascendí hacia el firmamento, atravesando el Zepelín nazi y flameando a su tripulación(hummmm, würst tostada y crujiente).

Acababa de convertirme en un misil interplanetario escapando de la gravedad terrestre a más de 50000 metros por segundo. No sabía a dónde iba, pero solo deseaba ir más lejos en pos de las estrellas.

En mi trayecto sideral, encontré un enorme feto tumoroso flotando en el espacio. No tuve reparos en atravesarlo y dejar un rastro de liquido amniótico flotando en el vacío.

Y no fue mi único encuentro: ante mí se apareció ese plagio barato de Zeus con pijama que es Dios, al cual le enfilé sus divinas pelotas, reduciendo la trinidad a padre y espíritu santo y quitando de en medio al hijo.

Mi viaje no se detuvo, quería ir más lejos, sabía que encontraría algo alucinante. Entonces, vi maravillado, extasiado, cómo a lo lejos se me aparecía un astro, un astro legendario...


¡La Estrella de la Muerte 2!

Entonces, en un sentimiento Freudiano, me dirigí a su enorme brecha.
Sentía cómo el Emperador me miraba a través de su torre de mando, con cara de constante lascivia, murmurando " Si, siiii, ven al lado oscuro". Y la penetré.

Y surgió una ultratitánica explosión acompañada de un orgásmico eco por toda la galaxia, sentía cómo mi cuerpo realizaba una fusión nuclear y eyaculaba radiación espasmosamente...



...y de repente, me hallo aquí. No recuerdo mucho desde que comí esa hambruguesa. Solo puedo decir que nunca la volveré a comprar (tal vez robar,  incluso emular) y que me duele mucho los testículos.

Creo que se a dónde ha ido a parar la salsa de setas...